Hoy en día, elegir un pavimento puede ser una tarea difícil, pues junto a los materiales convencionales que se han utilizado durante siglos, como las maderas nobles, o la piedra en sus diferentes modalidades, o, más recientemente la baldosa hidráulica o el terrazo, encontramos una serie de innovaciones apasionantes que amplían enormemente las posibilidades de elección, como el microcemento, las resinas, el vinilo y el parquet laminado por citar algunos.

Así que para poder decidir qué material es el más adecuado para el espacio que queremos pavimentar, se hace necesario basarnos en un aspecto de los materiales o una combinación de varios de ellos, en función de nuestras prioridades. Podemos resumir en tres los criterios más utilizados:

1# Según la funcionalidad

En base a este criterio, podemos hacernos varias preguntas que nos lleven a limitar el abanico de posibilidades. Estas porían ser algunas de ellas:

  • ¿Necesito que cumpla alguna Normativa específica o que tenga alguna característica especial? Sería este el caso si tenemos que decidir el pavimento de un bar, por ejemplo, para los que la Normativa exige un grado de resistencia a la abrasión AC5 si elegimos un parquet laminado, es decir, prácticamente el más alto que existe; y un grado de resistencia al deslizamiento de clase 1 para el local en general y clase 2 en cocina y aseos.
  • ¿Para qué tipo de clima es? Por regla general, se prefieren los pavimentos duros (piedras y materiales cerámicos) en climas cálidos o de temperaturas suaves, por la sensación de frescor que aportan. Es el caso de los pavimentos de gres o barro típicos del Sur. Y, por el contrario, es muy común encontrar pavimentos de madera en climas fríos, por el asilamiento y la sensación de confort que provocan.

 

  • ¿Qué actividad se va a desarrollar en el interior? Supongamos que tenemos una casita en la costa, a la que llegaremos llenos de arena después de un día de playa. Lógicamente, necesitamos un pavimento resistente al rayado, de modo que nada de madera natural, mármol, ni microcemento (a no ser con fórmulas muy específicas, para lo que habremos de valorar si el incremento de precio merece la pena).
  • ¿Se trata de un espacio interior, exterior o ambos? En el caso de que elijamos un pavimento para exterior, el índice del que hablábamos antes, de resbaladicidad (¡ojo con el nombre!), pasa a ser de clase 3, la más alta, resultando de ello suelos rugosos con una alta resistencia al deslizamiento, que también suelen ser destroza-fregonas, por cierto. Si queremos cubrir un porche o terraza y, además, que el pavimento tenga su continuidad en el interior, vamos limitando opciones, pues lo ideal sería encontrar unmodelo de gres porcelánico que tuviese ambas versiones (clases 1-2 para interior y 3para exterior) para asegurar la continuidad visual, sin pagar una clase 3 en ambos espacios, sin ninguna necesidad.
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2# Basándonos en criterios estéticos.

  • ¿Qué estilo de decoración hemos elegido? Hay estilos de decoración que demandan un suelo determinado o, mejor dicho, en los que encajan mejor una serie limitada de pavimentos. Por ejemplo, en las decoraciones de estilo nórdico, el suelo por excelencia será la madera clara, de pino o abeto, preferiblemente en formato de tablones; con un acabado natural o pintada de blanco.                                                                               En las decoraciones de estilo vintage sin embargo, encajan a la perfección los suelos de baldosas hidráulicas, que realmente se utilizaban en la época que estamos recreando.
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Los ambientes clásicos, se verán reforzados con un damero de grandes piezas de mármol o con parquet     entablillado de maderas nobles.

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Y los espacios de estilo industrial, tan de moda, lucirán fantásticos cn un suelo continuo de microcemento.

 

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  • ¿Qué tamaño o forma tiene el espacio? Aunque no hay normas inmutables, y de hecho a veces los mejores resultados se consiguen rompiendo las normas, se considera que los formatos grandes encajan mejor en grandes espacios y los pequeños formatos (tipo mosaico o baldosa de 20x20cm.), dan mejor resultado estético en espacios pequeños. En cualquier caso, aquí el sentido común viene en nuestra ayuda: quizá en un local en forma de tubo, no sea lo más adecuado colocar tarima o parquet de grandes lamas, pues reforzarán la estrechez del espacio; o mejor no elegir un formato extra-grande de 120x120cm. en un pequeño baño de 6m2, pues es mucho más caro que otros formatos más pequeños y no va a destacar como lo haría en espacios más amplios.                                                                                                                                                                       También se consiguen espacios más amplios visualmente cuando reducimos las juntas entre las piezas, lo que ocurre tanto en estos grandes formatos; en los materiales que no precisan prácticamente de junta, como los porcelánicos rectificados; o, directamente utilizando pavimentos continuos, como es el caso del microcemento o los suelos de resina.
  • ¿Tenemos mucha luz? En los países nórdicos, como decíamos antes, son muy populares los suelos pintados de blanco, y la razón es precisamente la luminosidad que aportan. Un suelo oscuro puede ser deseable desde el punto de vista de la creación de espacios más recogidos o para “anclar” una decoración con elementos muy diversos, pero desde luego, oscurece la habitación porque la luz es absorbida por él.

3# En función de las características del solado actual.

  • ¿Qué planimetría presenta? ¿Cuánto estamos dispuestos a gastar? Pongo estas dos preguntas juntas porque normalmente están muy relacionadas. Saber cuán plano y nivelado está nuestro suelo actual (esté o no pavimentado), es fundamental para elegir el futuro pavimento.                                                                            Si presenta desnivel pero la planimetría es buena, es decir, está plano, no tenemos ningún problema en elegir el suelo que queramos (los problemas vendrán por otras cuestiones, pero eso da para otro artículo).                       Si, por el contrario, está lleno de baches, la elección dependerá de cómo de profundos sean esos baches y de cuánto dinero estemos dispuestos a gastar. Si son imperfecciones no muy profundas, el parquet laminado puede hacer un buen papel, si al instalarlo, se cuida de compensar con doble foam (siendo éste además lo más rígido posible) los huecos. Si lo son, podemos intentar nivelar los huecos más grandes con una capa de mortero y elegir un formato pequeño de baldosa cerámica. Aunque, desde luego, lo más recomendable es dar una capa de nivelación a toda la zona.
  • ¿Cómo es nuestro suelo actual? Aunque el pavimento actual esté en buenas condiciones y razonablemente nivelado, siempre es preferible volver a pavimentar con un formato similar, si ambos son cerámicos. No suele dar buen resultado colocar un formato de 180x20cm., por ejemplo, sobre un pavimento de 30x30cm.                                                                                                                                                                           También puede ocurrir que estemos reformando un piso antiguo, en cuyo caso hay que tener cuidado de no sobrecargar la estructura del edificio con demasiado peso, por lo que la elección de un suelo vinílico o un parquet laminado sería muy acertada.

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