interiorismo low-costEl interés cada vez mayor de los más jóvenes, tradicionalmente sin muchos medios, por la decoración de sus primeras viviendas y, cómo no, la dichosa crisis, han propiciado la aparición de una nueva forma de entender el interiorismo: el interiorismo low-cost. Una manera de acondicionar nuestros espacios sin grandes desembolsos, con resultados muy, muy personales.

Unos cuantos consejos para empezar:

1. Mobiliario reciclado.

Huye de las tiendas de muebles y aprovecha que están de moda los estilos ’50 y ’60 y el vintage, para darle una nueva vida a la cómoda de tu madre,  que lucirá estupenda en el recibidor con una mano de pintura, o utilizar un precioso taburete encontrado en un mercadillo como mesilla de noche.

2. Menos es más.

Los ambientes despejados, con pocas piezas, aunque bien escogidas, además de proporcionar paz mental y aumentar la sensación de espacio, también necestan de menos piezas y complementos y, por tanto, de menos presupuesto.

3. Pinta!

No es la primera vez ni será la última que insisto en ello: una mano de pintura, con el color adecuado al ambiente según el efecto que queramos conseguir, renueva y viste el espacio por my poco dinero.

4. ¿Quién dijo que los armarios necesitan puertas?

Los armarios, unas de las piezas más caras de una vivienda, pueden sustituírse por una barra y unas cortinas, aprovechando un entrante en la pared, o creándolo mediante un pequeño tabique levantado con placas de cartón yeso, como Pladur.

5. Contrata los servicios de un profesional.

Ahora que le concepto low-cost ha llegado también al mundo del interiorismo, conseguir un pequeño proyecto, totalmente personalizado, que te dé las pautas a seguir y optimice el presupuesto que tengas, sea del tamaño que sea es, siempre, una buena inversión.

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