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Para los que os guste el estilo rústico, pero no de “casa de campo en el pueblo” sino más refinado y elegante, no hay duda: vuestro estilo es el de los Hamptons. Esta zona de Nueva York, lugar donde hay más segundas residencias de gente bien por metro cuadrado, tiene un estilo muy particular, resultado de dos factores. Por un lado, de la influencia de su cercanía al Atlántico y por otro, de aplicarse sobre todo en viviendas vacacionales, donde se desea un estilo relajado y fácil de mantener, pero que hable, no obstante, de la categoría de sus ocupantes.

La cocina es quizá la parte de la casa más representativa de este estilo. El mobiliario moldurado, o con tablillas machihembradas, da el aspecto rústico, pero siempre se acompaña con elementos que desmienten esa primera impresión: mármol en las encimeras o el fregadero; faroles de cristal; cómodas butacas de mimbre, probablemente pintadas de blanco; preciosas cocinas esmaltadas…

 

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Los muebles suelen estar pintados, bien de blanco, bien en otros colores de la gama que se le aplica a este estilo y que es amplia, aunque se basa sobre todo en los colores del mar del Atlántico: azules desgastados, azul marino, grises, el azul celeste y por supuesto, blanco y negro.

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¿Qué te ha parecido este elegante estilo? Si no eres el afortunado poseedor de una casita junto al mar, no te preocupes, puedes aplicar el estilo Hampton a cualquier vivienda, aunque ganará en espacios con cierto charme: casas antiguas o pisos con elementos arquitectónicos singulares, como techos altos, ventanas de palillería o grandes molduras.

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