lámparas-halógenasLa halógena es la fuente de luz que, por similitud, está llamada a ser la sucesora de la incandescente ahora que ésta va a desaparecer. Ambas comparten el mismo sistema de filamento, aunque en las halógenas ha evolucionado y se incorporan gases halógenos en el mismo. Esta evolución se traduce en un mayor rendimiento, es decir, gasta menos y dura más.

Es cierto que es más cara, pero esa diferencia de precio se compensa rápidamente si pensamos que baja el consumo un 30%, aunque como en todo, pero especialmente en iluminación, hay una gran diferencia de rendimiento entre las marcas de calidad y las mediocres, para diferenciarlas, baste decir que una misma lámpara, a igualdad de potencia, puede  encontrarse por 3€ o por 20€. También es posible reducir el consumo incluyendo reguladores de pastilla (electrónicos) en las lámparas, lo que además serviá para crear diferentes ambientes con una única fuente de luz.

Con las halógenas podemos conseguir, igual que con las incandescentes, ambientes confortables con la correcta temperatura de color (unos 3000°K) aunque hay que decir que ya las lámparas de fluorescencia pueden tener temperaturas de color cálidas también. Lo que no tienen es la misma reproducción cromática, que es la cualidad que permite la reproducción exacta de los colores, mejor en incandescentes y halógenas. Por eso las halógenas son una buena elección para iluminar cuadros, por ejemplo.

La luz halógena puede presentarse en diferentes formatos, las lámparas bi-pin, las QR y las dicroicas. Veamos a grandes rasgos las diferencias entre las QR y las dicroicas, las más utilizadas, para que podamos valorar cuál nos va a ir mejor, teniendo en cuenta que ambas tienen las mismas características de las que hemos hablado anteriormente, pues sólo se trata de dos formatos distintos de un mismo tipo de luz.

Las QR son lámparas más técnicas, con un haz de luz regulable, limpio y concentrado y una gran potencia de luz. Todo ello las hace muy adecuadas para alturas elevadas, aunque este no suele ser el caso de los espacios domésticos, y también para conseguir ambientes con contrastes de luz, más “teatrales”.

Las dicroicas, por el contrario, consiguen una luz más difusa, por eso, aunque los ambientes no resultan tan espectaculares, suelen gustar por su calidez y uniformidad.

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