Continuamos con el método de Planificación de Reformas que iniciamos en el post anterior, con la Fase 1: Establecer el Programa de Necesidades.

Una vez clara esa primera parte, básica, pasamos a la segunda, la que trata de lo que te va a costar, que seguro que te interesará:

Fase #2  Fijar y Detallar un presupuesto.

Fijar el presupuesto, aunque está en segundo lugar debería ocupar un espacio en tu planificación desde el principio, aunque sea a bulto, debes saber más o menos lo que te quieres gastar, pues es un factor limitante (o no) de primer orden, y muchas decisiones que tomes pueden venir determinadas por él para bien o para mal.

Hay 2 formas de plantearse la fijación del presupuesto:

1. Tener desde el principio una cifra máxima que no debe rebasarse y a partir de ahí ir haciendo encaje de bolillos con los precios de todas las partidas para ir encajándolas en él.

(Nota. “Partida”: Cada una de las categorías generales en que se engloban todas las tareas y equipamiento necesarios para completar una obra; como carpintería, fontanería, pintura, equipamiento del baño…)

2. Hacer una estimación aproximada de cada partida antes de empezar para ir viendo, a medida que avanzas en el proceso, hacia qué precio te diriges.

Si no tienes experiencia previa en gestión de obras, ni hay un proyecto de diseño previo, es más fácil la primera opción, porque para hacer bien la segunda deberías tener alguna idea de lo que cuesta la mano de obra de determinados trabajos y lo que valen los materiales para una determinada gama de calidad, sea ésta alta, media o económica.

La primera opción tiene la ventaja además, de que una vez estimados los precios de las partidas que no puedes obviar, como por ejemplo la mano de obra del albañil, otras partidas más flexibles como la elección de un material determinado para el suelo, dependerá de lo que reste del presupuesto inicial, con lo que se facilita la toma de decisiones.

Esto no quiere decir que si tienes un presupuesto reducido tengas que recurrir a materiales y equipamiento muy básicos. Puedes mezclar piezas de diferentes calidades y priorizar aquel material o elemento que vaya a tener mayor protagonismo sobre el resto.

Esto es lo que ocurre cuando llevas unos zapatos maravillosos y una camisa básica, que nadie se fija en la camisa.

Imagen Mod. Sunset-1Vía Saloni

También, en el caso de un presupuesto limitado, puedes plantearte desde el principio la reforma en varias fases. En este caso sin embargo, es buena idea unificar en la primera todos los trabajos que requieran la misma mano de obra, porque reducirás costes. O bien limitar muy bien los espacios que vas a reformar ahora y los que vas a dejar para más adelante.

No tiene ningún sentido cambiar de sitio los radiadores del salón ahora, y la iluminación después, porque tendrás que pintar dos veces.

Lo bueno de fijar un presupuesto es que puedes hacer este tipo de elecciones, en lugar de encontrarte sin fondos a mitad de obra.

Y después de todo este rollo te dirás: Si, pero ¿cómo lo hago? Vale, toma lápiz y papel y empecemos. Los presupuestos de obra constan de 2 grandes conceptos:

  1. El coste de la obra en sí; así como los materiales (cerámica, parquet…) y el equipamiento (mobiliario, luces, sanitarios, grifería…)
  2.  Los gastos asociados: Honorarios de profesionales si los hubiera (por ejemplo, aparejador, técnico en detección de humedades…); tasas y licencias de obra y contingencias.

Te recomiendo encarecidamente que reserves en tu lista un espacio para las contingencias, especialmente en las primeras estimaciones. Pueden deberse a varias causas:

– Aspectos constructivos imprevistos en edificios existentes. Por ejemplo, estado previo de las instalaciones peor de lo que pensabas o aparición de humedades en estructuras ocultas.

– Variaciones en el alcance de la obra, una vez comenzada.

-Variación de precios de mano de obra o materiales desde la estimación inicial al momento de ejecutar la obra.

Cuanto más detallado y documentado esté el presupuesto, más se reducirán las posibles contingencias.

Pero habíamos dicho que empezábamos a escribir ¿verdad? Esto que vas a redactar ahora se denominan especificaciones y es un documento en el que se detalla todo, absolutamente todo, lo que vas a hacer.

Toma una hoja por cada categoría general de las que hablábamos antes, que podrían ser las que indico a continuación (elimina las que no te afecten), ve de habitación en habitación y haz una lista con todo lo que se te ocurra que puede encajar en cada una de ellas:

  • Carpintería: puertas de paso, mobiliario de cocina y baño, parquet, armarios empotrados, muebles a medida, cualquier trabajo que requiera de la utilización de madera (panelados, zócalos altos para proteger la pared…)
  • Fontanería: cualquier actuación que tenga que ver con el suministro de agua a la vivienda, o con el sistema de calefacción si es por agua.
  • Electricidad: cambios en la instalación eléctrica, instalación de la iluminación.
  • Albañilería: todo lo que tenga que ver con derribar (paredes), arrancar (instalaciones viejas, puertas,…) y construir con ladrillo. También se cuenta aquí la mano de obra de abrir regatas en las paredes o suelo para permitir el paso de las instalaciones de los demás profesionales.
  • Escayolista: realización de falsos techos, tabiquería de cartón yeso, alisado de paredes y retirada de gotelé…
  • Pintura: no sólo de paredes, quizá también de barandillas, puertas o cualquier otra cosa.
  • Equipamiento: mobilario, sanitarios, grifería, accesorios del baño…

Cuando hayas acabado, a falta de planos o de un proyecto de diseño, toma cada una de las hojas con los trabajos a realizar bien especificados y llama al profesional en cuestión para que vaya a la vivienda a tomar medidas y comprobar in situ las características del espacio para detectar las posibles dificultades que puedan afectar a su presupuesto.

Es buena idea pedir precio a 2 o 3 profesionales de cada especialidad, a no ser que conozcas ya a alguien que te merezca toda confianza, porque muchas veces no debería ser el precio el elemento más determinante para la elección de un profesional.

Cuando cada gremio te dé su presupuesto, pide que todos los trabajos estén bien especificados. Por un lado para poder comparar con los precios de los demás y por otro, más importante aún, porque un presupuesto es un contrato y puede servir de prueba en caso de conflicto. (Y en el caso de que la reforma la lleve a cabo un profesional contratado como gestor de obra, como un diseñador de interiores, también lo son las especificaciones).

Una vez entregadas las especificaciones a los industriales, y realizado por su parte y aceptado por la tuya, un presupuesto en base a ellas, cualquier cambio solicitado o imprevisto, será tomado como un extra, por lo que antes de pasar a elegir el equipamiento, es mejor que reserves un porcentaje para cubrir esta posibilidad. Entre un 5 y un 15% en función de la dificultad de la obra debería ser suficiente.

Ya tienes el precio de los trabajos de los profesionales, ahora vete de compras. Tendrás todavía que elegir las cerámicas u otros revestimientos que cubran las paredes de baños y cocina; los pavimentos; los modelos de lavabo, ducha, muebles de cocina… En fin.

Haz también una lista con todo ello antes de empezar. A medida que vayas teniendo precios de estas partidas, que podríamos englobar en la categoría de equipamiento, es cuando empezarás a encajar estos precios en el presupuesto inicial y cuando tendrás que priorizar unas elecciones sobre otras; quizá reducir precio en algunas partidas cambiando los modelos o la calidad de los materiales o incluso decidir qué parte se realiza ahora y cuál dejarás para más adelante.

Esta última parte de elección de materiales y equipamiento, está íntimamente ligada a la siguiente fase Definir el stilo Decorativo Global. Como casi todo en el proyecto de una reforma, las fases se solapan y se influyen, por eso es importante tomarse un tiempo al principio para formarse una idea general de lo que queremos.

Si te ha gustado este artículo o tienes alguna duda sobre cómo llevar a cabo esta fase, que puede ser realmente complicada, escribe un comentario.

¡Te espero!