Hace unos años, nadie podía imaginar las posibilidades decorativas de unos materiales utilizados en la industria y en la obra basta, tan humildes, como el hormigón, el cemento o la resina.

Hoy, constructores, arquitectos y decoradores de medio mundo utilizan estos productos, con una apariencia final totalmente nueva. Unos materiales resistentes, duraderos y asequibles que permiten acabados decorativos con los que se puede jugar, dando pie a la creatividad, para dotar de personalidad y diferenciación a cualquier proyecto.

Se pueden colocar tanto en obra nueva como sobre otros soportes al realizar una reforma. En uno y otro caso, es posible abaratar costes. En el primero porque se consigue que el primer pavimento, en bruto, sea también el definitivo, formando parte activa de la decoración. En el segundo, porque no siempre es posible, debido a los grosores de los materiales y/o a su peso, colocar un pavimento tradicional (cerámica, mármol, madera…) sobre otro ya existente, con el consiguiente encarecimiento que supone levantar el suelo anterior para colocar otro nuevo.

Con estos materiales se pueden transformar las superficies existentes sin necesidad de ejecutar trabajos suplementarios.

En principio, hay dos grandes grupos de materiales utilizados para crear suelos continuos, aunque dentro de cada grupo hay multitud de fórmulas y acabados específicos, con características propias, para ser utilizados en diferentes aplicaciones. Bien, tenemos pues: los materiales cementosos y las resinas.

1. En el primer grupo, se parte de materiales utilizados en la industria, la construcción y en exteriores ya conocidos por todos, como son el hormigón y el cemento. El hormigón es el producto resultante de la mezcla de cemento (u otro conglomerante) con áridos (grava, gravilla y arena) y agua. Para modificar alguna de sus características o comportamiento, se le añaden aditivos como colorantes, impermeabilizantes, etc.

El cemento, por su parte, es básicamente la mezcla obtenida del cocido de calcáreo, arcilla y arena, o de cenizas y cal; la cual se muele muy finamente y una vez mezclada con agua, se hidrata y solidifica progresivamente. Dependiendo de las variaciones en su composición presenta distintas características.

En cualquier caso, ambos materiales se utilizan desde hace tiempo, aparte de sus otras aplicaciones, en la creación de suelos continuos en la industria o en exteriores. Pueden pulirse y/o teñirse, también imprimirse o texturarse, con lo que sus posibilidades estéticas se multiplican, siendo ideales sobre todo os impresos para rampas, terrazas, jardines, etc. Pero nos encontramos siempre con el inconveniente de que se necesita un espacio amplio para trabajar, pues ha de prepararse in situ.

La investigación y el desarrollo del cemento ha dado lugar a otro tipo de producto que proviene de aquel: el microcemento. Se trata de una pasta preparada con material cementicio.

Ofrece una alternativa a los suelos continuos de cemento tradicional, logrando pisos de bajo espesor y altísimos valores de resistencia mecánica y química.

Su aplicación es mucho más sencilla y rápida, pero aunque normalmente se presenta listo para usar y no requiere mezclas previas en obra, es aconsejable su aplicación por personal especializado para asegurarnos de lograr el máximo partido a sus características, algunas de las cuales se detallan a continuación:

– Se puede aplicar sobre cualquier superficie (suelos, paredes, encimeras…) y prácticamente cualquier base con la preparación adecuada (cemento bruto, piedra, metal e incluso revestimientos cerámicos).

– Su colocación no produce polvo ni suciedad como sucede con el cemento.

– No requiere juntas, lo cual permite crear espacios diáfanos, que brindan sensación de amplitud y luminosidad, además de una mayor higiene.

– Fácil mantenimiento.

– Armoniza muy bien con diferentes estilos decorativos, y realza otros materiales, especialmente los naturales como la piedra o la madera, en estilos más rústicos, o los metales en lofts o interiores de estética industrial.

– Puede aplicarse sobre suelos preexistentes gracias a su mínimo grosor (2mm.), de forma no se precisa recortar puertas ni se apreciarán desniveles. Independientemente del fabricante que elijamos, suele presentarse en una amplia gama de colores estándar y se suele ofrecer la posibilidad de conseguir el color que se desee.

– Es totalmente impermeable, por lo que puede aplicarse en piscinas, suelos de baños y cocinas, encimeras con fregadero, etc.

– Es muy resistente, lo que lo convierte en el suelo ideal en espacios muy transitados, como locales comerciales, oficinas o cualquier espacio de uso público.

– Gracias a su elevada resistencia a los agentes climáticos puede aplicarse tanto en interiores como en exteriores.

Aunque como comentábamos antes, es preferible la aplicación de estos productos por profesionales, no están de más unos cuantos apuntes generales: Las superficies a tratar deben estar limpias y secas y libres de polvo y/o grasa.

En caso de revoques u hormigón nuevos, hay que dejar secar unos 30 días antes de la aplicación de estos materiales, para dejar salir toda la humedad.

Si se trabaja sobre hierro, hay que aplicar previamente una mano de antióxido y en caso de que el suelo anterior sea de baldosas, sustituir o rellenar las que no estén firmemente pegadas al solado. Es decir, la superficie sobre la que se trabaja ha de ser lo más estable posible, porque las posibles humedades o huecos que queden debajo, terminarán afectando al resultado.

Sobre superficies nuevas o con zonas de absorción dispares, se realiza una imprimación con el mismo producto diluido en agua, la cual se dejará secar antes de continuar. Si la superficie es muy irregular, puede aplicarse al inicio el producto mezclado con hasta dos partes de arena limpia y seca, con una llana para nivelar las imperfecciones.

2. El segundo grupo, en general, de materiales empleados en la creación de suelos y superficies continuos, son las resinas, que empiezan a aplicarse en España hace poco más de una década, aunque en algunos países europeos llevan más de 40 años en el mercado.

Hay, como en el caso del microcemento, muchos productos específicos dentro de este grupo: las resinas acrílicas, los poliuretanos, las resinas de epoxi, el metacrilato…, cada uno de ellos con características propias, a las que se suman las derivadas del tipo de acabado que se le aplique: antideslizante, con sellado impermeabilizante, antiestático para los lugares donde la electricidad estática puede suponer un problema, como los quirófanos, sellado con poliuretano para resistir mejor la abrasión, y muchos otros.

Las características de las resinas son muy similares a las de los microcementos, en cuanto a que son también suelos continuos. Si acaso, se les puede añadir una mayor flexibilidad, lo que mejora la resistencia a la tracción, evitando las posibles grietas que podrían, con el tiempo, surgir en los suelos cementosos.

En cuanto a la aplicación, precisan, igualmente de una capa de regularización de la superficie y otra de imprimación para facilitar el agarre, antes de comenzar la aplicación del producto propiamente dicho.

Los precios de los materiales de uno y otro grupo se mueven entre los 18 y los 80€/m2, en función de los metros (siempre es más barato cuanto mayor sea la superficie a tratar), y del sistema o tipo de producto utilizado. No es lo mismo el suelo de un parking, que un acabado decorativo en un local comercial, o un suelo con unas características específicas para una industria determinada.

Es preferible dejarse aconsejar en la elección de un producto en particular por el instalador que elijamos, en base al trabajo concreto que queramos contratar, ya que además, cada proveedor puede presentar sus productos con denominaciones diferentes a los de otros fabricantes, aunque sirvan para el mismo tipo de trabajo, lo cual hace más difícil para el consumidor la elección entre esta amplia oferta.

Espero que este artículo haya servido para saber, al menos a grandes rasgos, qué ofrece el mercado y poder, a partir de aquí, profundizar en los diferentes productos que podrían interesarnos.